El 1 de diciembre de 2026 entra en vigencia la nueva Ley de Protección de Datos Personales. Alcanza a toda empresa que trate datos de clientes, trabajadores o proveedores. Más allá de cumplir, conviene entender cuánto necesita realmente cambiar cada organización.
La mayoría de las empresas no tiene claro dónde están sus datos personales. Antes de redactar políticas, conviene leer cómo la organización recolecta, guarda y usa esa información. Ese levantamiento es, en sí mismo, un diagnóstico organizacional.
El trabajo se dimensiona según lo que cada empresa necesita en el momento en que se encuentra, con un punto de partida común y profundidades distintas según el caso.
Cada organización avanza hasta donde sus necesidades y su disposición lo justifican. Algunas resuelven el cumplimiento básico y se mantienen ahí; otras aprovechan el proceso para ordenar más a fondo su gestión de datos y de personas.
En esta etapa, Novalis ordena el proceso, conduce el levantamiento inicial de los datos que la organización trata y deja instaladas las decisiones y los documentos que la ley requiere. El objetivo es que la empresa quede dentro del marco legal de forma clara y sostenible, sin sobredimensionar el esfuerzo.
Novalis traduce las exigencias de la ley a los procesos reales de gestión de personas, ajustando lo necesario y formando a los equipos. El foco está en que la organización trate los datos de su gente de manera coherente, ordenada y respetuosa, sin convertir la adecuación en un proyecto desproporcionado.
Novalis acompaña el cambio en la forma en que la organización entiende y trata los datos, trabajando sobre los hábitos y los supuestos que sostienen las prácticas. Es un proceso a medida, dimensionado para cada caso y con un horizonte de cierre definido, de modo que el acompañamiento dure lo necesario y no más.
Tómate 90 segundos y revisa cómo está tu organización de cara a la gestión y la protección de los datos personales. Activa las afirmaciones que reflejan tu realidad: verás qué obligaciones del piso mínimo te aplican y qué señales convendría revisar con más atención. Tus respuestas no se guardan ni se envían a ninguna parte: este ejercicio vive solo en tu pantalla.
Ofrecer un proyecto grande de transformación es lo fácil. Lo valioso es reconocer cuándo basta con el piso mínimo y cuándo conviene profundizar, según lo que cada organización realmente requiere.
El trabajo se ajusta a la etapa en que está la empresa, con un alcance proporcional a su necesidad y un horizonte de cierre definido.
Una primera reunión permite entender la situación de su empresa frente a la Ley 21.719 y dimensionar, con criterio, qué necesita realmente. Sin compromiso.